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viernes, 18 de febrero de 2011

Lágrimas, despedidas y vacíos.

Desde que lo ví por primera vez, desde que lo señalé con una sonrisa en la cara, desde que lo tuve por primera vez en mis manos; desde ese momento, establecimos un lazo; se convirtió en mi amigo, mi hijo, y tan solo era mi mascota...

Sí, al inicio no era más que una decisión impulsiva, una atracción, pero no sabía cuán especial se haría con el paso de los días. Pasamos tanto juntos: Felicidad, preocupación, diversión, sustos...enojos, y aún con eso, nuestro lazo se hacía más y más fuerte.

Quizá sea un tanto absurdo hablar así, como si hubiesemos pasado años juntos, cuando fue tan poco tiempo, pero es que fue alguien tan importante para mí, que, quizá si hubiesen sido años juntos, no podría superarlo ahora, me dolería tanto su ausencia, tanto...


Todo empezó a la semana y media de su llegada, me preocupaba ver que ya no era como al inicio, se la pasaba acostado, no comía demasiado, adelgazó, y parecía que comenzaba a caérsele el cabello. De inmediato lo llevé al veterinario, las doctoras lo amaron, era tan educado, me sentía orgullosa, y estaba más tranquila. Tan solo era una "gripita" y se le quitaría pronto si le daba su medicina. Él, tan obediente como siempre, tomaba su medicina sin problemas, sin berrinches.

Le dí su medicina, comencé a darle fruta, lo sacaba al sol. Sí, es cierto que me porté un tanto descuidada con él, como cuando escapó, o cuando lo olvidé en el patio; pero no significaba que no lo quisiera, ¿cómo no iba a quererlo? si era él el que me había ayudado tanto en mi lucha contra los huecos, sin siquiera estar consciente.

Lo quería muchísimo, quizá más que eso, era muy especial para mí, hoy, me duele tanto su ausencia.

Ayer salí, tenía cita con el dentista; al salir, tomé su jaula y lo metí a la casa, lo último que le dije fue "Adiós Maicol", de haber sabido que sería lo último que le diría, lo habría dicho con más sentimiento, lo habría tomado entre mis manos, lo habría llenado de besos; pero solo dije "Adiós"...

Volví alrededor de las 8pm, pero ya era tarde, ya se había ido....y ni siquiera me esperó...
Ni siquiera lo sospeché, cuando me enteré, quise creer que mentían, quise creer que era mentira, no podía creerlo, hasta llegar a casa y corroborar. Miré la jaula desde fuera, estaba ahí...como "dormido", sus ojos estaban cerrados, y al tomarlo, tan solo pude sentir la frialdad de su pequeño cuerpo y la ausencia de su alma; ví su cara, un sentimiento de vacío recorrió todo mi cuerpo, traté de contenerme, pero fue un reflejo: lloré...tuve esa sensacion de "desmorone" dentro de mí; comencé a ver gris, y en mis manos: él.


Hace poco tiempo, cuando una personita me contó una vieja historia, la concluyó mencionando que incluso había llorado, a lo que contesté: "Las lágrimas son valiosas, es mejor usarlas en momentos y circunstancias importantes.". Y esta, en particular, me pareció la ocasión.

Lloré, lloré mucho, lo suficiente y quizá un poco más. Sí, me dolió, como no tienen idea, demasiado para el poco tiempo que estuvo conmigo. Y le lloré, hasta que no pude más, hasta que mis lágrimas cesaron, hasta "saciar la pena" pero, no conseguí que dejara de doler...no conseguí dejar de sentir ese hueco.

Hoy ya lo entiendo mejor, tengo que dejarlo ir, por más que duela, ahora él...está mejor.


 Al cerrar sus ojos juró no volver a abrirlos. Yo, llegué ya muy tarde, ya no pudo esperarme más. Quizá era lo mejor para ambos, quizá tan solo quiso irse antes, sin mí, para no causarme tanto dolor. Quizá me amaba tanto como yo a él.


No pude aliviar el mal que le aquejaba, estúpidamente creí que mejoraba; sin embargo, estoy segura, él no me guarda rencor, yo sé que él ya está mejor.

Sentiré tanto su ausencia, pero eligió un bonito día, lo recordaré con cariño, como mi buen amigo: Maicol.


19/01/11-17/2/11 Voy a extrañarte...